La personalidad y psicologia de Frederick Krueger

Desde épocas milenarias, científicos, intelectuales y psicólogos han debatido teorías sobre las posibles causas que han llevado a diversas personas a encontrar en los asesinatos una vía para satisfacer sus instintos. En sus frívolas mentes podemos encontrar una necesidad abstracta de destruir lo que hay a su alrededor.

Investigadores han detectado que detrás de cada homicidio existe una forma de indagar la personalidad e historia de esos criminales. Los resultados han demostrado que éstos fueron víctimas de una sociedad enferma, transformándolos en “máquinas” para matar.

El cine se ha vuelto indispensable para evocar y explorar este conflicto, que sigue acongojando a la humanidad; en ciertas ocasiones creando personajes enfermos y bizarros como Freddy Krueger, o capturando la esencia de quienes alguna vez martirizaron un pueblo, como la clásica historia de Ted Bundy.

Frederick Krueger, mejor conocido por protagonizar la saga de “Pesadilla en la Calle del Infierno”, abrumó durante la década del 80 a todos aquellos que se atrevían a dormir; en el sueño asesinaba cruelmente a sus víctimas. Tuvo un origen que quizá muchos ignoran, pero sin dejar ningún cabo suelto, su biografía lo envuelve como una reliquia del cine de terror.

Su personalidad es carismática, abunda entre lo humorístico y lo grotesco, entre lo enfermizo y lo sádico-maniático. Su vestimenta es inconfundible: suéter a rayas, sombrero ajado, guantes de piel con cuchillas y una cara desfigurada.

Fredy nace como producto de la violación de una monja encarcelada junto a mil reclusos; ésta lo da en adopción al Sr. Underwood, quien abusa de él física y mentalmente. El joven termina asesinándolo.

Años más tarde contrae nupcias y se va a vivir a Elm Street, donde comete varios infanticidios. Los padres de las víctimas toman venganza y posteriormente lo queman vivo en el almacén donde orquestaba los asesinatos.

Wes Craven, reconocido en otras cintas del género como “Scream” o “La última casa a la izquierda”, se inspiró en su infancia para crear la figura de Fredy Kruger.

Craven recuerda que un día un ladrón entró a su casa; lo descubrió en la sala y reaccionó perplejo al darse cuenta de que el rostro del delincuente estaba parcialmente quemado, además llevaba puesto un suéter rojo con rayas negras. Para el nombre de “Fredy” utilizó como referencia a un chico que lo molestaba en la escuela.