1. ¿Por qué eligió THE ARTIST como título de la película?
En realidad fue el productor quien lo eligió, no yo. En las primeras versiones el título era El lunar, que me parecía mucho más apto, ya que el protagonista no es un artista. No es ningún Orson Welles, tan solo es un actor mudo de mucho éxito. Al final me dejé convencer por el productor y otra gente y acabó gustándome el título de THE ARTIST, ya que me recordaba a cómo se presentaban a los personajes en la época del cine mudo.
2. ¿Cómo se ve en la carrera por los premios Oscar considerando que es uno de los grandes favoritos?
Para mí es un placer poder participar en un acontecimiento como los premios Oscar, si me llegan a nominar, pues THE ARTIST aún no ha sido nominada. No sé si tenemos posibilidad de ganar, pero eso es lo de menos. Allí no se puede perder, estar allí ya es un logro. Además, los Oscares serían un buen medio para la distribución la película.
3. ¿Tenía claro qué actores encarnarían a los protagonistas desde un principio?
Los protagonistas sí. Es mi tercera película con Jean Dujardin, y Bérénice Bejo es mi mujer. Escribí el papel pensando en ellos y para ellos. Además, conociéndoles, he creado situaciones donde sabía que iban a sentirse cómodos.

4. En los Premios del Cine Europeo se ha ido con un único galardón, a la banda sonora. ¿Cree que su película se valora más en Estados Unidos que en Europa?
No creo que en Europa se haya recibido mal la película. Hemos cosechado un gran éxito en Inglaterra e Italia y por lo que puedo verlo también en España. Los Premios del Cine Europeo abarcan toda Europa y hay una infinidad de buenas películas. Aun así estábamos entre las nominadas. De todas formas, los premios y nominaciones no son el único criterio para medir la calidad de la película. Prefiero ver las reacciones de la gente al salir de la sala.
5. ¿Qué es lo que ha aprendido con THE ARTIST?, ¿volvería a hacer una película muda?
Lo primero que he aprendido es que si colocas un perro al lado de un personaje, éste parece más simpático. Así que si hiciera una película sobre Hitler, nunca podría ponerle un perro al lado (risas). La mayor enseñanza que me llevo es que cuanto menos mejor. Al no tener diálogos sólo podía trabajar con los sentimientos, y eso fue un reto fascinante. No descarto hacer otra película de este formato, pero debería ser algo que realmente me apeteciera, que mereciera la pena.
6. ¿Cómo fue el trabajo con la música, que sirve como hilo conductor de la película?
Es verdad que la música tiene mucho peso en la película. Estuve un montón de tiempo escuchando las grandes bandas sonoras del cine mudo y se las ponía a todos para que se metieran en el ambiente. Incluso durante el rodaje ponía mucha música, sobre todo en los momentos clave de la película, para que todo el mundo entendiera el tono de lo que se estaba rodando: comedia, drama, amor… He recortado la película en diez o doce bloques y yo decía qué puntos importantes quería que la música siguiera. Fue un trabajo muy duro porque tenían que respetar mis directrices y adaptarse a la manera en la que yo quería contar la historia.
7. ¿Cómo consiguió sacar adelante la película?
Bueno, tengo la suerte de que mis trabajos anteriores (el díptico de OSS 117) tuvieron un gran éxito en Francia y cuando tienes éxito los productores te escuchan de otra manera. Aun así, había dificultades porque algunos no terminaban de creérselo.
8. ¿Cuándo viste la película acabada por fin, te diste cuenta de que tenías una obra redonda?
Sí (risas). No, en el mundo del cine nunca se sabe, siempre se tiene miedo a cómo va a reaccionar el público. Lo que más me abruma es que durante el proceso de creación la película es una cosa viva, pero una vez terminada no puedes hacer nada para cambiar ni un plano, solamente esperar a ver de qué modo la recibe el espectador