La Asociación Nacional de Documentalistas

En diciembre pasado se celebraron las últimas reuniones que dieron forma a los estatutos y objetivos de la Asociación Nacional de Documentalistas (ADN), organismo que pretende agremiar tanto a realizadoras y realizadores como a todas aquellas personas vinculadas al documental. La información la confirmó Liliane Blaser, coordinadora general de ADN, junto a Jorge Solé. En entrevista con el Correo del Orinoco, Blaser adelantó que a corto y mediano plazo la ADN se dedicará, por una parte, a sumar gente, “para que sea algo representativo que estamos allí todas las personas y comunidades que hacen documentales”. En segundo lugar, “trabajar en la parte legal, en el tema de leyes y reglamentos, más allá de lo puramente cinematográfico, porque somos seres sociales políticos que debemos participar en todo el tema de la cultura”. Un tercer ámbito de trabajo en lapsos próximos está relacionado con la formación y capacitación, especialmente en el interior del país. “La idea es ayudar en la formación de gente nueva y de todas y todos en general, porque uno sigue aprendiendo toda la vida, es difícil decir que uno sabe todo en esta áreas. Queremos trabajar en la formación, en la facilitación de la producción para gente del interior, que a lo mejor le cuesta mucho más hacer las cosas”, expuso la documentalista. HOLLYWOOD O NO HOLLYWOOD Una de las primeras líneas de trabajo que se propone desarrollar ADN desde el puto de vista legal, es la “descolonización de las pantallas” y espacios alternativos de exhibición de audiovisuales, un tema sobre el que incluso ya se han realizado algunos debates con los representantes del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC). Se trata, según Blaser, de depurar los textos legales en la materia, para, por una parte, poder abrir el abanico de opciones en las grandes pantallas venezolanas. Y en segundo lugar para impulsar un esquema de producción que privilegie el cine como hecho cultural más que como negocio. La directora del centro de formación cinematográfica Cotraín destacó que a finales de diciembre Jorge Solé y Ángel Palacios, en representación de ADN, llevaron a cabo las primeras discusiones con el CNAC, sobre el destino de los fondos asignados para la producción de películas. “Prácticamente el tema era un poco Hollywood o no Hollywood, es decir, ¿le damos la plata a los productores o le damos la plata a los directores? fue lo que se planteó y se acordó que es a los directores, que tengamos un cine de directores, no un cine de productores. No un esquema de producción donde un productor busca un proyecto, escoge un guionista y él manda, sino un autor que quiere expresarse, quiere decir algo y entonces se busque un productor que lo ayude. Son dos lógicas completamente diferentes: la de Hoollywood y la alternativa”, explicó la creadora. LA DISTRIBUCIÓN El otro terreno de “batalla” es sobre el tema de la distribución de películas y el monopolio que se mantiene con las películas de la gran industria internacional hollywoodense: “Esas son luchas que hay que dar, no para no dejar entrar a nadie sino para que no monopolicen las pantallas”. En este sentido, una de las acciones es impulsar la inclusión de un artículo dentro de la ley que obligue a los exhibidores a tener soporte para materiales digitales, tecnología que reduce notablemente los costos y el gasto de divisas, facilitando además la proyección de cortometrajes venezolanos, bien sean documentales o de ficción. Una acción concreta para este año es la organización de un encuentro nacional de documentalistas, cuya fecha y lugar aún no se han determinado. El objetivo es trazar las estrategias de acción para la consecución de los objetivos trazados. “Tenemos que hacer proyectos, es algo lo que tenemos que hacer. Se nos fue un poco 2011 en agruparnos, resolver diferencia, en tratar de tener objetivos comunes y bueno, nacer. Ya el parto fue largo, hubo una larga discusión de los estatutos para que realmente fueran expresión del colectivo”, agregó Blaser.