Alexander Payne es uno de esos guionistas que gustan de dirigir sus propias historias que, por regla general, giran en torno a personajes relativamente cotidianos cuya vida se complica por cosas que le podrían pasar a cualquiera. El talento de Payne, de 51 años, es sin duda su capacidad para emocionar e interesar con lo aparentemente anodino.
De las cinco películas dirigidas y escritas por él, todas menos la primera (“Citizen Ruth”) han competido en los Óscar de alguna forma.
Con “Election” (1999), Payne logró su primera nominación como guionista, categoría en la que sí se impuso con “Sideways” (2004), una película por la que también logró ser candidato como director, mientras que con “The Descendants” optará a los premios de mejor productor, dirección y guión.

Payne también escribió y realizó “About Schmidt”, que les sirvió a Jack Nicholson y Kathy Bates para competir por sendas estatuillas interpretativas.
Este año, George Clooney, quien no deja de alabar a Payne cada vez que tiene ocasión, es favorito para llevarse el Óscar de mejor actor por “The Descendants”.
Las opciones de Payne para conseguir la estatuilla de dirección parecen lejanas frente a Hazanavicius y Scorsese, a pesar de que “The Descendants” se ha confirmado como una de las películas del año.