“UN GATO EN PARÍS”, una muestra de la particular animación francesa

Hace dos años, el corto de animación francés “Logorama” se llevó, contra todo pronóstico, el Óscar, y en la última edición de los premios de la Academia de Hollywood se colocó como finalista entre los largometrajes animados “L’Illusionniste”, que perdió frente a la indiscutible “Toy Story 3″.

Una presencia que ha ido subiendo y que este año continúa con “Un gato en París”, que confirma la buena salud de la animación francesa.

Posiblemente la que menos posibilidades tenga de llevarse el Óscar pese a la ternura de una historia clásica en su técnica que mezcla cine negro, con amor y aventuras en una historia que lo condensa todo en poco más de una hora.

Dino es el protagonista, un gato que lleva una doble vida. De día vive con Zoé y de noche se pasea por los tejados parisinos con Nico, un ladronzuelo.

Persecuciones, enredos amorosos y una preciosa visión animada de la vida nocturna de París son unas bazas a considerar para un filme cuya nominación fue toda una sorpresa al quitarle el sitio a grandes producciones como “Tintín” o “Cars 2″.