Danny DeVito y Rhea Perlman se divorcian tras 30 años de matrimonio

Danny DeVito y Rhea Perlman se están separando.

Un vocero de DeVito dijo que la pareja está poniendo fin a su matrimonio después de 30 años. El publicista Stan Rosenfield no ofreció más detalles.

DeVito y Perlman se casaron en 1982 y tienen tres hijos adultos. Juntos trabajaron en la serie televisiva “Taxi” entre 1978 y 1982.

Además, crearon la compañía Jersey Films, productora de cintas que incluyen “Pulp Fiction” (“Tiempos violentos”), `’Erin Brockovich” y “Out of Sight” (“Un romance peligroso”).

DeVito protagoniza la serie de TV “It’s Always Sunny in Philadelphia”. Perlman es más conocida por su extenso trabajo en “Cheers”.
Nada dura eternamente en Hollywood y menos que nada los matrimonios. Uno de los últimos que quedaban impertérritos e inmunes al paso del tiempo y sus vicisitudes era el de dos simpáticas caras de la pantalla, dos comediantes como Danny DeVito y Rhea Perlman, que después de 30 años han anunciado que se separan.

Ambos se conocieron en 1970, cuando Perlman fue a ver una obra de Broadway en la que actuaba DeVito. Se fueron a vivir juntos a las dos semanas de conocerse y se casaron doce años después, en 1982. Antes comenzaron a trabajar juntos en ‘Taxi’, una de las dos series, junto a ‘Cheers’, que ayudaron a forjar su fama de personajes irónicos y divertidos, apoyados por el hecho de ser bajitos y carismáticos pese a no ser los más bellos del mundo del espectáculo.

Stan Rosenfeld, el representante de DeVito, confirmó que el actor de 67 años de Neptune City, New Jersey, se ha separado de Perlman, de 64 años, nacida en Brooklyn en 1948, pese a su larga trayectoria y a ser una familia consolidada, con tres hijos ya mayores en común, Lucy, Grace y Jacob, todos ellos de más de 20 años.

Durante décadas dejaron patente su amor y su espíritu de colaboración, llegando incluso a presentar juntos el popular espacio televisivo ‘Saturday Night Live’ en 1983. Sin embargo, la ruptura ha llegado sin que ninguna de las partes haya especificado el verdadero motivo.

Para algunos la noticia es una sorpresa por la trayectoria sentimental de ambos, incapaces, según la propia Perlman, de gritarse o de protagonizar discusiones encendidas. Su golpe más bajo, de acuerdo a la actriz, “fue negarse a hacerme cosquillas en la espalda cuando se lo pedí”. Tres décadas después, la complicidad ha llegado a su fin.