Viggo Mortensen… en español

Después de haberlo visto en cine con la superproducción de El señor de los anillos o la nominación al Oscar por Promesas peligrosas, es difícil imaginar a Viggo Mortensen… en español. Pero hablando perfectamente nuestro idioma nos recibió con un marcado acento argentino que le quedó cuando en la adolescencia había vivido con sus padres en Buenos Aires. Y ahora que conoce tan bien el idioma de Hollywood, mientras en Estados Unidos protagoniza con Kristen Stewart y Kirsten Dunst la película On The Road, en otros rincones del planeta también estrena la película Todos tenemos un plan, que justamente filmó en el mismo país donde aprendió tan bien el español.

Cuando nos conocimos con la película Crimson Tide, en 1995, me acuerdo que hablabas español con acento americano y ahora con acento argentino.

Es que habían pasado 25 años… Hablaba castellano pero no mucho, porque los primeros diez años en Estados Unidos casi no hablé castellano. Después me mudé a Nueva York desde Dinamarca y aunque en Los Ángeles encontré muchos latinos, siempre hablaba con todos, en inglés. Pasé un tiempo en España y volví a Argentina después de 25 años y recuperé el vocabulario y el acento (risas). Volvió tal cual como cuando era niño.

¿Cómo fue la vuelta a Argentina después de tanto tiempo?

Me encantó. No hubiera hecho una película cualquiera sólo por trabajar en Argentina. Lo hubiera podido hacer mucho antes. Pero la película Todos tenemos un plan fue algo muy especial, por ser una producción argentina. Fue como volver, en cierto modo, a las vivencias de la infancia. No había trabajado nunca ahí.

Pasaste por Hollywood, por España, por Argentina. ¿Qué parte del mundo es el sueño que dices “Esto es lo que me falta?

Creo que hay una industria potente de cine en Azerbaiyán y lo tengo como asignatura pendiente, pero no sé. Lo que traiga el mañana, veré. Ya aprendí que no hace falta ponerse nervioso ni buscar, porque aunque no lo quieras te van a llegar decisiones. Vas a tener obstáculos en la vida, vas a tener que tomar decisiones todo el tiempo. No nos van a faltar oportunidades para cambiar el rumbo, probar cosas nuevas y aprender cosas.

Viggo Mortensen nació en Nueva York el 20 de octubre de 1958 y aprendió que el mundo no tiene fronteras con sus padres, cuando su madre estadunidense, Grace, conoció al padre danés, Viggo, en Noruega. Las primeras palabras en español también las aprendió en Venezuela, donde vivió con su familia, antes de mudarse a Dinamarca. Después viajó a Argentina, donde vivió hasta los 11 años, cuando sus padres se divorciaron. Con su madre, Viggo Mortensen finalmente llegó a Nueva York, aunque después de la universidad volvió a hacer las maletas para seguir viajando por España, Inglaterra y Dinamarca. Cuando volvió a Estados Unidos ya había decidió un futuro donde pudiera viajar también con la imaginación… gracias a la actuación. Entrando con el pie derecho en Hollywood, su primera película: The Purple Rose of Cairo, de Woody Allen. Y aunque le borraron sus escenas en la sala de edición, ya podía agregarla en su currículum. Tuvo mejor suerte cuando interpretó un campesino en la película Witness, de Harrison Ford. Y fue en esa época cuando se casó con la cantante del grupo punk X, Exene Cervenka, la madre de su único hijo, Henry, el 29 de enero de 1988. Pero en cine, Viggo Mortensen en realidad llamó más la atención como el novio (en la ficción) de otras superestrellas, como Gwyneth Paltrow en A Perfect Murder, Demi Moore en G.I Jane y Sandra Bullock en 28 Days. Claro que saltó a la fama internacional con el personaje de Aragorn en la trilogía de El señor de los anillos, para darse el lujo de poder elegir el buen cine de Promesas peligrosas por el que fue nominado al Oscar, aunque… el único premio que le gustaría conseguir es la Copa Nacional de Futbol, para su equipo favorito, el San Lorenzo.

¿Qué ves en tu carrera cuando te miras al espejo?

Un quilombo… (ríe a carcajadas) un poco de todo… No sé, porque estoy hablando con la perspectiva de 30 años después de empezar como actor. No lo sé, la verdad.

¿Hubo algo en particular que te llevó a decidirte por la actuación?

Llegó un momento en que empecé a ver cine porque me gustaba como entretenimiento. Y de repente me pregunté “¿Cómo se hace eso?” Estaba viviendo en Dinamarca, viendo muchas películas francesas, japonesas, escandinavas, películas que no había visto antes, con actuaciones especiales que me hacían sentir emociones diferentes… y así fue como también llegó el planteamiento: “¿Cómo logran que me emocione o me hagan pensar en mi vida de otra manera?” Me interesó, técnicamente, cómo se hace el cine.

¿Y ahora que estás del otro lado?

Ahora elijo películas que plantean un plan en la vida “¿Qué es lo que yo quiero en la vida? ¿Esta es la vida que yo quiero?” Todo cambia de repente.

¿Y en tu caso, conseguiste el estilo de vida que esperabas?

Sí. Estoy conforme, estoy viviendo cosas lindas. Gracias al cine puedo mostrar historias interesantes.

¿Y en el plano personal? Todos tenemos un plan. ¿Cuál fue el tuyo, en un principio?

Antes de ser actor mi plan era viajar, aprender cosas. Crecí viajando mucho con mi familia. Me sigue gustando y creo que siempre me va a gustar viajar, física y mentalmente, y en el cine puedo hacer las dos cosas.

¿Algo que te gustaría cambiar en tu vida?

Actualmente no estoy luchando con mi vida. Soy una persona afortunada que tiene un trabajo lindo. A veces me frustro porque no me salen las cosas como quiero, pero nada más. Me preguntaste qué veo en el espejo… y lo primero que veo es la muerte. Veo que me voy a morir, que tengo que hacer cosas. No es una ninguna angustia nerviosa, sino que todo cambia rápido. Cuando encuentro alguien que me conoció en 2002 y dice: “Mira todo lo que pasó en estos diez años!” O ves a tus padres que ya les está fallando la memoria y físicamente la gente que se muere. Creo que, sin volverse loco, uno tiene que aprovechar la suerte de estar vivo.

Mucha gente no sabe que Viggo Mortensen también es padre. En la película tu personaje dice: “No sirvo como padre”, pero en la realidad no parece que sea así.

Me gustan los niños, si es lo que me estás preguntando.

¿En la época que tuviste a tu hijo fue algo programado o sentiste la típica duda de ser buen padre, por tanta responsabilidad?

No, creo que no. Estaba muy metido, mucho más que otra generación, que mi padre. Yo participé en la crianza de mi hijo.

¿Cambiaste pañales?

Sí, sí. Hice todo eso. Los dos primeros años su mamá tenía que salir de gira, es cantante y después de los primeros siete meses ella empezó a trabajar otra vez y yo estaba solito con él, y bien. Tuve mis momentos como cuando el bebé estaba llorando por un rato y me volvía medio loco. Necesitas ayuda, que esté mamá, que esté alguien para que te ayude, porque a veces llegas a sentir que esto va a durar para siempre, que siempre va a ser un bebé que está llorando todo el tiempo, que no va a terminar nunca y que no voy a poder leer ni trabajar. Pero no es verdad, pasa rápido. Siempre le digo a un amigo que tiene un bebé: “Aprovecha que pasa rapidísimo el tiempo”. De repente tiene diez años y, de repente tiene 24 y ¡wow!

Una amiga que está pensando en tener hijos, soltera, ayer me dijo “¡Me encantaría que Viggo fuera el padre de mi hija!” ¿Te das cuenta de la sensibilidad que provocas en las mujeres que te ven, más allá de la actuación, como un símbolo sexual? ¿Te das cuenta de esa popularidad?

No es algo que piense todo el tiempo, pero como todos los actores en este medio, me gustaría que la gente que piensa en mí, me quiera, y no me odie.